No solo café
Azalea Lizárraga
De entrada pudiéramos estar de acuerdo con la propuesta del diputado
Samuel Moreno Terán de rescatar a Telemax de los grandes adeudos que tiene la
televisora, sea porque los directivos de los diversos sexenios que llegaron a
"administrarla" jamás entendieron que podían, mucho menos que tenían,
que ser autosuficientes y convertirse en una empresa rentable, ya ve usted que
a los burócratas se nos indigesta esto de concebirnos como negocio productivo,
sobre todo porque tenemos la fortuna de cobrar quincenalmente el
"chequecito verde" -como decimos los de cincuenta y más- sin sudar ni
acongojarnos por nimiedades como lo es tener o no dinero para pagar la nómina,
mucho menos para otras obligaciones impositivas.
Reconozco el valor que representa que un estado cuente con medios de
comunicación propios para poder establecer una comunicación efectiva con sus
gobernados, así como para promover el arte y la cultura en sus muy diversas manifestaciones;
pero también deberíamos analizar si lo
que tenemos vale la pena conservarlo, sobre todo por la inversión millonaria
que se requiere no solo para el rescate financiero, sino para garantizar su
inclusión en los nuevos esquemas tecnológicos que demanda la transmisión
digital a la que debe de incorporarse Telemax para antes de agosto del 2015,
porque de no hacerlo pues simple y sencillamente se le suspende la señal y
dejaría de llegar a los hogares de aproximadamente 2 millones de sonorenses que,
supuestamente, los sintonizamos diariamente.
Por ello, autorizar que el estado contrate un crédito que le permita
pagar no solo las deudas que tiene con el temible Sistema de Administración
Tributaria (SAT) de la Secretaría de Hacienda y con los trabajadores de la
misma, sino también que le permita invertir los 90 millones que se requieren
para la compra del equipo y adecuaciones necesarias para la trasmisión digital,
pudiera hacernos tragar gordo a cualquier simple mortal, pero habría que
sopesar los pros y contras de ello.
Lo que más nos extraña es que haya subido tanto el costo para dar el
salto a la trasmisión digital, porque si mal no recordamos, cuando vino el
senador Javier Corral a defender la ley de telecomunicaciones e instruirnos de
las bondades y necesidad de dar ese brinquito a la modernidad tecnológica, se
hablaba de poco más de 20 millones de pesos, lo que en ese entonces ya se nos
antojaba una inversión agobiante, cuantimás 90.
Con estos numeritos, nos pusimos a pensar que también se le pone más
difícil a la Universidad de Sonora poder reiniciar sus actividades en la televisión universitaria, porque
si no logra que le aprueben un presupuesto digno que le alcance para lo
indispensable, menos va a poder convencer al gobierno federal –porque a como
están las cosas, del estatal se puede ir olvidando- para una inversión de esta
magnitud, a menos que el Poder Legislativo entre al rescate de los medios de
comunicación educativos y de los comunitarios; porque si la televisora estatal
no pudo nunca llegar a ser autofinanciable, mucho menos la universitaria, por
obvias razones.
También nos preocupa que se proponga que Telemax pase a ser un organismo
público descentralizado del Poder Ejecutivo con personalidad jurídica y
patrimonios propios, y esté bajo la “tutela” de la Secretaría de
Educación y Cultura, habida cuenta de la fama que tiene esta secretaría de
tener una nómina super inflada y lo que usted ya sabe. A lo mejor sale más caro
el caldo que las albóndigas.
Lo rescatable es que se pretende convertirla en una televisora
cultural y al servicio de la comunidad y no al servicio del gobernante en
turno, que suele poner como administradores de la misma a sus cuates o compañeros
de partido, que algunos pueden haber
sido personajes multihabilidosos, pero en su mayoría –con su notables
excepciones- no le aportaron ni valor ni conocimiento alguno que hiciera crecer
a la televisora por sus propios méritos y logros.
Telemax cuenta con muchos trabajadores comprometidos, conocedores del
oficio, creativos, que solo necesitan ser escuchados y tomados en cuenta un poquito
más. Que tienen prietitos en el arroz, ni dudarlo; pero poniéndolos a trabajar,
los gorgojos no duran ni la primera criba, solitos se autodescartan.
Imaginamos que se tiene planeado el mismo tratamiento de rescate
financiero para Radio Sonora, donde dicen que ya urge otra sacudidita al árbol,
y mire que no estamos hablando de la programación de la misma.
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Maestra universitaria
@Lourdesazalea


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